domingo, 27 de diciembre de 2009


La Residencia de Estudiantes redescubre la modernidad de la Generación del 27


Una exposición pone de relieve la riqueza y modernización que supuso este movimiento para el país
03.12.09 - 02:36 -
:: EFE | MADRID.

«¿Aquel momento ya es una leyenda?», se preguntaba Jorge Guillén en su poema 'Unos amigos', después de que irrumpiera en España la Generación del 27, poetas, pintores, músicos e intelectuales que modernizaron el país, y cuyas huellas se ven desde ayer en una exposición en la Residencia de Estudiantes.
Así, bajo el título 'La generación del 27' y con el subtítulo '¿Aquel momento ya es una leyenda?' esta ambiciosa exposición pone de relieve el universo, la riqueza y modernización que supuso para toda la sociedad española este grupo de creadores que tuvieron su momento álgido entre el 1927 y 1928. Un movimiento que dio lugar a la llamada Edad de Plata de la cultura española, solo superada por el Siglo de Oro.
Organizada por la Sociedad Estatal para Conmemoraciones Culturales, la Junta de Andalucía y la Residencia de Estudiantes, el lugar que estuvo vinculado a todos ellos y por el que pasaron muchos, la exposición propone «un recorrido transversal», según el comisario de la muestra, Andrés Soria Olmedo.
Esto es, no solo indagar en la poesía, que fue una estrella, sino también por las artes plásticas, el teatro, la música, la arquitectura o el cine, que se contagiaron de estos aires de vanguardia, y que inundaron la vida española hasta que fueron interrumpidos por la Guerra Civil.
García Lorca, Dámaso Alonso, Alberti, Guillén, Cernuda, Salinas, Aleixandre, Bergamín, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados o el torero Ignacio Sánchez Mejía, en esa foto que les inmortalizó en el Ateneo en torno al homenaje a Góngora, constituye el preámbulo de esta muestra.

domingo, 20 de diciembre de 2009

MANUEL VICENT Niebla

MANUEL VICENT 20/12/2009

Cuando en 1958 viví en Granada un año estudiando Derecho, el nombre de García Lorca estaba sometido a un silencio muy sólido en su propia ciudad. Supe que alrededor del poeta había un misterio porque en mis correrías de estudiante por los colmados de la Alcaicería a veces me encontraba con un tipo bien vestido y generalmente ebrio, que en los momentos de mucho vino rompía a sollozar y a pedir perdón en voz alta a un tal Federico. A ese hombre sus conocidos le llamaban Pepeniqui. Era el mayor de los hermanos Rosales, jefe de Falange durante la guerra, en cuya casa fue acogido Lorca. A partir de este hecho comencé a interesarme por algunos pormenores de la muerte del poeta. En compañía de un compañero de clase, que también lo ignoraba todo sobre el caso, hice una excursión hasta Viznar. Al llegar a la plaza del pueblo había una pareja de la Guardia Civil, que sin decirnos nada no dejó de vigilar nuestros movimientos hasta que abandonamos aquel paraje. Mucho después, a finales de los años sesenta, cuando el nombre y la muerte de García Lorca ya eran un clamor en toda España, en otro viaje a Granada un librero amigo me llevó de nuevo al lugar del crimen. Detuvo el coche cerca de una plantación de pimpollos y de una urbanización de chalés en las afueras de Alfacar. Con la convicción de saber muy bien lo que decía, no sin congoja, señalando un movimiento de tierras, afirmó que el franquismo estaba tapando con cemento y con repoblación forestal todos los vestigios de los fusilamientos que hubo en ese lugar, donde había miles de enterrados. El invierno pasado quise visitar el monolito y el famoso olivo que indicaba la fosa del poeta, un punto crucial, ya consagrado, de peregrinación, pero una niebla muy espesa que cubría ese día toda la falda de sierra Nevada me impidió orientarme. Presiento que esa niebla perdurará durante un tiempo indefinido sobre el paradero de los restos de nuestro poeta nacional, sacrificado por la barbarie. Sin ánimo de atribuirme virtudes de investigador, pienso que es una ingenuidad muy grande no sospechar que el franquismo hizo todo lo necesario para evitar que el cuerpo de García Lorca fuera un día rescatado, dejándolo a un metro bajo tierra a merced de cualquiera que pudiera levantarlo como una bandera.

http://www.elpais.com/articulo/ultima/Niebla/elpepiult/20091220elpepiult_2/Tes?print=1

miércoles, 16 de diciembre de 2009

«Lo que hay que hacer con Lorca es leerlo y saber por qué está en

Manuel Fernández-Montesinos, sobrino del poeta

«Lo que hay que hacer con Lorca es leerlo y saber por qué está en una fosa común»
Fernández-Montesinos, ayer en la Universidad de La Rioja | DIAZ URIEL
Alguien excavó en la fosa de García Lorca poco después de su asesinato
J. SÁINZ | LOGROÑO
Jueves , 10-12-09
«...Cuando se hundieron las formas puras / bajo el cri cri de las margaritas, / comprendí que me habían asesinado. / Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, / abrieron los toneles y los armarios, / destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. / Ya no me encontraron. / ¿No me encontraron? / No. No me encontraron. / Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, / y que el mar recordó ¡de pronto! / los nombres de todos sus ahogados.»
Mal podía saber Federico García Lorca al escribir Fábula y rueda de los tres amigos, publicado en Poeta en Nueva York en 1930, cuánto significado adquiriría su poema seis años después, cuando fue asesinado al comienzo de la Guerra Civil, y, aún hoy en día, cuando sus restos siguen enterrados en una fosa común en el paraje de Fuente Grande, en Alfacar (Granada) y su búsqueda alimenta una amarga polémica entre quienes la acometen y la familia del poeta.
Más tiempo de excavación
Ayer mismo, ante la falta de resultados satisfactorios, la Junta de Andalucía comunicó que ha decidido ampliar la zona de excavación así como el tiempo de duración de los trabajos, tal como ha solicitado la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada. Ayer mismo, en Logroño, tan lejos de Alfacar y en cierto modo tan cerca, Manuel Fernández-Montesinos, escritor y sobrino de García Lorca, restaba importancia a esta búsqueda, pero afirmaba al tiempo que «lo que hay que hacer es leer sus obras» y «saber por qué le pegaron cuatro tiros y por qué está en una fosa común».
Sentimientos encontrados que, en todo caso, no deberían ser irreconciliables. Fernández-Montesinos, que vivió exiliado junto a su familia en Estados Unidos, era uno de los participantes en la jornada inaugural del congreso internacional «El exilio literario de 1939, setenta años después», que se celebra en la Universidad de La Rioja (UR) hasta mañana. Pero el grave asunto de Fuente Grande no podía ser pasado por alto. -¿Qué opinión tiene de la situación en que se encuentra la búsqueda de los restos del poeta Federico García Lorca, su tío?
-Yo no tengo ni idea. Pienso que intentan encontrarlo y no lo encuentran. Estamos en ese punto que dice el poema: «¿No me encontraron? No. No me encontraron».
-¿La familia mantiene su oposición a la exhumación, llegado el caso?
-La familia ya ha emitido varios comunicados al respecto. Lo que nosotros decimos es que la memoria histórica en este caso es que a este hombre le pegaron cuatro tiros y que está allí enterrado junto a otros. Y queremos que todo aquel parque sea un cementerio, no sólo de esos cinco que asesinaron con Lorca. Allí hay quizás más de dos mil. Lo mismo que Manuel Azaña está enterrado en Montauban, Machado en Collioure... No se pueden mover. Ésa es la memoria histórica. Lo que sí hay que saber es por qué está Federico García Lorca enterrado en una fosa común, por qué está el presidente de la República enterrado en Francia y por qué está enterrado también en Francia el mejor poeta del siglo XX. Eso es lo que hay que saber y ésa es la memoria histórica. Dejaos de llevar y traer muestras.
En boca de todos
-¿Qué cree que queda por reivindicar de la figura y la obra de Federico García Lorca?
-Lo que se debe hacer es conocerle. Lo que hay que hacer con García Lorca es leer sus obras y todo lo que se ha escrito sobre él, aquello que le sitúa dentro de su grupo y de su época, de los movimientos artísticos del momento, de su familia, de su ciudad... García Lorca es un fenómeno y todo el mundo tiene a García Lorca en los labios, pero muchos no podrán mencionar ni tres obras suyas que no sean las famosas tragedias.
-¿Qué queda por reivindicar de aquella generación de escritores que murieron o fueron exiliados y represaliados?
-Estamos conmemorando esa efemérides de la sangría intelectual que sufrió este país debido a la Guerra Civil. Decenas de poetas, muchos de ellos ya consagrados y otros en ciernes que tuvieron que escribir en el exilio.
http://www.abc.es/20091210/cultura-libros/hacer-lorca-leerlo-saber-20091210.html

lunes, 14 de diciembre de 2009

Paseo Literario por Granada Federico García Lorca

http://www.juntadeandalucia.es/educacion/poetasdel27/com/jsp/contenido.jsp?pag=/poetasdel27/contenidos/RutasLiterarias/paseoLorca&seccion=rutasLiterarias


La ciudad está dormida y acariciada por la música de sus románticos ríos...

El color es plata y verde oscuro... y la sierra besada por la luna, es una turquesa inmensa. La niebla está saliendo de las aguas y agrandando el paisaje. Los cipreses están despiertos y moviéndose lánguidos inciensan la atmósfera... y el viento convierte en órgano a Granada, sirviéndole de tubos sus calles estrechas... El Albayzín tiene sonidos vagos y apasionados y está envuelto en oropeles suaves de luz oscura... Sus casas tristes y soñadoras que mueve la niebla, parece que quieren contarnos algo de lo mucho grande que miraron... La vega es acero y polvo gris, nada se oye que retumbe en el silencio... el río de oro gime al perderse por el túnel absurdo... el espejo del Generalife corre a desposarse con su novio el Genil... Sobre las torres cobre y bronce de la Alhambra flota el espíritu de Zorrilla. El viento tiembla y el bosque tiene sonidos metálicos y de violocelos, las esquilas de los conventos están llorando lágrimas de hierro y castidad... La campana de la Vela está diciendo una melodía tan grave y augusta, que los cipreses y los rosales tiemblan nerviosamente.

F. S., en O II, pág. 439.