viernes, 10 de febrero de 2012





La rosa
no buscaba la aurora:
casi eterna en su ramo,
buscaba otra cosa.

La rosa,
no buscaba ni ciencia ni sombra:
confín de carne y sueño,
buscaba otra cosa.

La rosa,
no buscaba la rosa.
Inmóvil por el cielo
buscaba otra cosa.

sábado, 4 de febrero de 2012

Una extraña caja funeraria


Una extraña caja funeraria

http://www.cadenaser.com/cultura/articulo/garcia-lorca-enterrado-uruguay/csrcsrpor/20120204csrcsrcul_5/Tes

Amorim y Lorca se conocieron en Buenos Aires en 1933, y prolongaron la misma en Montevideo. Fue allí donde el uruguayo sitúa el momento más importante de ese idilio: la lectura que hizo Federico, en la ribera del río Uruguay, de su famosa "Oda a Walt Whitman". Es este un poema abiertamente gay, por lo que, teniendo en cuenta la moral de la época, el granadino había guardado en una discreta intimidad.

Los amantes mantuvieron una amplia correspondencia durante tres años (aunque Amorim se quejase de que Lorca le escribía poco), y se volvieron a encontrar en el Madrid de los días inmediatamente anteriores al estallido de la Guerra Civil. Amorim llegó a afirmar que fue una conversación mantenida con el poeta en la calle de Alcalá, en la que Lorca abominaba sobre el fascismo, la que provocó su detención y la posterior ejecución.

En 1953, Amorim encabezó una cuestación para erigir un monumento al autor de "Yerma" en Salto, Uruguay. Era el primer monumento que se le dedicaba al poeta. El día de la inauguración, una caja funeraria blanca fue enterrada junto al monolito conmemorativo (se puede observar en la foto, en el extremo inferior derecho). ¿Qué hay en esa caja? ¿Están los restos de Lorca?. Es una hipótesis. Amorim desapareció durante unos meses en 1952. Nadie pudo dar con él. ¿Estuvo intentando sobornar a alguien para hacerse con esos restos?

¿Quién era Enrique Amorim?

Fue un escritor irregular, que lo intentó todo para pasar a la posteridad. Entre sus escritos, alcanzaron una cierta notoriedad los relatos y novelas que tenían el campo (lo rural) como escenario principal ("Las quitanderas", "La carreta"...). Hizo sus pinitos también en el cine, como guionista, e incluso rodó un documental sobre la obra cerámica de Picasso, con tan mala fortuna que midió mal la iluminación y la película quedó oscura...

Millonario de nacimiento, se dedicó a sufragar a buena parte de los artistas que conoció. Y como esos artistas eran en su mayoría miembros del Partido Comunista, el se enroló también en sus filas. A los responsables del partido no les hacía demasiada gracia la presencia de un "burgués" multimillonario, pero las ingentes cantidades de dinero que aportaba hicieron que esos dirigentes miraran para otro sitio.

No solo Lorca

Antes que a Lorca, Amorim conoció al premio Nobel Jacinto Benavente. De la tórrida relación que mantuvieron da fe la extensa correspondencia mantenida entre ambos.

También estuvo en el círculo del poeta Pablo Neruda, ya desde los tiempos en los que el autor del "Canto General" y Lorca arrasaban en las noches de Buenos Aires. La amistad se deterioró cuando Neruda no hizo acto de presencia en el homenaje de Salto. Desde entonces, Amorim, con la colaboración del escritor Ricardo Paseyro, dedicó buena parte de sus energías a echar por tierra la obra del chileno. Parece que llegó incluso a impedir que se le concediera el premio Nóbel, premio que Neruda consiguió años más tarde, cuando el uruguayo ya había muerto.

Fue amigo y medio primo (estaba casado con una prima suya) de Jorge Luis Borges. Conoció a Picasso en el Congreso de Intelectuales por la Paz de Wroclaw, a mediados de los 50, y le siguió a París, donde probablemente se hizo pasar por Jean Paul Sartre para colarse en una cena a la que asistían el propio Picasso y Charles Chaplin.

Ambigüedad meditada

Ya sabemos que Amorim mantuvo relaciones con varios hombres, sin embargo, nunca hizo pública su homosexualidad. Se casó con Esther Haedo (la prima de Borges) y tuvo una hija, Liliana, con Blanca, una mujer argentina. Liliana sufrió un fuerte shock, que cambiaría su vida, cuando supo que su madre no era la mujer de su padre, que era solamente su amante.

Hombre de una salud siempre delicada, Enrique Amorim murió en Buenos Aires en 1960, sin desvelar qué había realmente en la caja enterrada en el monumento a García Lorca.

viernes, 6 de enero de 2012

Memoria Histórica Nuevo proceso para averiguar el paradero del poeta de Fuente Vaqueros

Memoria Histórica Nuevo proceso para averiguar el paradero del poeta de Fuente Vaqueros
Caballero y la alcaldesa de Alfacar se reunirán para tratar la búsqueda de

María José Pino (PP) se ha puesto en contacto con el investigador para comunicarle que estudiará el asunto sobre la licencia de unos trabajos arqueológicos · El comisario de la Memoria Histórica de la Junta no tenía ayer conocimiento del tema
B. R. / Granada | Actualizado 06.01.2012 - 01:00


http://www.granadahoy.com/article/granada/1152797/caballero/y/la/alcaldesa/alfacar/se/reuniran/para/tratar/la/busqueda/lorca.html#




El Ayuntamiento de Alfacar está estudiando el proyecto del investigador Miguel Caballero para llevar a cabo un análisis geotécnico que determine la existencia de restos humanos en una finca privada de este municipio granadino donde cree que podrían yacer los restos del poeta Federico García Lorca.

Así lo anunció ayer la alcaldesa, María José Pino (PP), quien precisó que prevé reunirse próximamente con este historiador, autor del libro Las trece últimas horas en la vida de García Lorca, para conocer las últimas novedades sobre sus pretensiones, que adelantó ayer Granada Hoy.

La regidora quiere conocer así si Caballero ha recibido alguna comunicación por parte de la Delegación Provincial de la Consejería de Gobernación y Justicia, de la que depende el Comisariado de Memoria Histórica de la Junta de Andalucía, y de la Consejería de Cultura, a las que el investigador informó de su proyecto.

Al ser preguntado ayer por este periódico, el comisario para la Memoria Histórica, Juan Gallo, aseguró no tener información sobre esta cuestión, que estudiará también a su regreso de las vacaciones navideñas.

Por su parte, la alcaldesa de Alfacar recordó por tanto que la petición formulada en el Consistorio está aún "pendiente de resolución" y a la espera de concluir el estudio de la documentación aportada y el posible pronunciamiento de otros organismos y que, aunque la actuación se llevaría a cabo en una finca privada, se necesita un permiso municipal.

Miguel Caballero señaló ayer que pidió permiso y remitió la información al Ayuntamiento para llevar a cabo su proyecto a principios del pasado mes de octubre, en concreto el día 7, y lamentó que la resolución sobre este asunto "se esté dilatando" en el tiempo.

Asimismo apostilló que únicamente comunicó sus intenciones a la Junta de Andalucía "a título informativo" y que sólo será por tanto necesario contar con la autorización del Consistorio.

En el documento que presentó a la regidora, redactado junto a un miembro del Colegio de Arqueólogos de Aragón y en el que recoge entre otros datos del Archivo General Militar de Ávila, refrenda y documenta los testimonios orales que en su día fueron reunidos por Eduardo Molina Fajardo y cuenta con datos técnicos sobre el terreno y la posible fosa.

La actuación pretendida no contempla por el momento ninguna excavación, aclaró en su día el investigador, que pretende quitar un manto vegetal de la zona y abrir unos carriles para facilitar el paso de un georradar. "Lo importante es hacer un sondeo geotérmico y geofísico, más que la investigación con el georradar, para determinar si allí hay restos humanos o no", aclaraba ayer Caballero.

Caballero, que ya dispone del permiso del dueño del terreno particular, considera que Lorca fue ejecutado y posteriormente enterrado en una finca particular denominada, según términos catastrales, Peñón Colorado, frente a un cortijo llamado Los Llanos de Corvera, un lugar que, en tiempos de Guerra Civil, fue el campo de instrucción de las tropas de Falange.

El objetivo es por tanto poder llevar a cabo un estudio no una excavación en este enclave, cercano al paraje donde ya se excavó en 2009 durante cerca de dos meses a petición de familiares de dos fusilados y enterrados supuestamente junto al poeta.

El investigador tiene previsto remitir un escrito al Ayuntamiento, si no tiene contestación, el próximo día 9, cuando se cumplen tres meses de su primera solicitud, en el que instará a la alcaldesa a una respuesta porque, de lo contrario, se podrá considerar favorable su petición por "silencio administrativo".

"Aunque hace tiempo que nos pusimos en contacto con el Ayuntamiento yo estoy dispuesto a esperar unos días más para poder charlar con la alcaldesa para llegar a un acuerdo", comenta el investigador, que hasta la aparición de la noticia en prensa no había tenido ninguna respuesta del municipio.

El investigador, que calcula que podría empezar el sondeo a finales de este mes o ya en el de febrero, pagará de su bolsillo los trabajos y después, si se constata la existencia de fosas en la zona demarcada -que según Caballero está delimitada por varias rocas colocadas en la zona por la mano del hombre- acudirá a los familiares de los fusilados junto a Lorca, del maestro republicano Dióscoro Galindo y del banderillero anarquista Francisco Galadí, para que soliciten la exhumación si lo estiman oportuno, ya que la Ley de Memoria Histórica establece que las exhumaciones sólo pueden llevarse a cabo a instancia de los familiares.

domingo, 18 de diciembre de 2011

"Los niños jugaban a los fusilamientos" Moreno Villa, tutor en la Residencia de Estudiantes en tiempos de Lorca y Buñuel, relató en un diario, inédito


"Los niños jugaban a los fusilamientos"
Moreno Villa, tutor en la Residencia de Estudiantes en tiempos de Lorca y Buñuel, relató en un diario, inédito hasta ahora, el inicio del asedio franquista a Madrid
http://www.elpais.com/articulo/cultura/ninos/jugaban/fusilamientos/elpepicul/20111218elpepicul_1/Tes
JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 18/12/2011

¿Quién es ese hombre maduro que aparece en las fotos de juventud de Lorca, Dalí y Buñuel? Si esa es la pregunta la respuesta es: José Moreno Villa, un malagueño de 1887 muerto en el exilio de México en 1955. No mucho menor que Juan Ramón Jiménez (le llevaba seis años) ni mayor que Pedro Salinas (al que llevaba cuatro), la manía clasificatoria ha dejado a Moreno Villa fuera de foco. El mismo Rafael Alberti reconoció en La arboleda perdida que cuando se decidió a escribir sus recuerdos, el único referente que tenía para retratar la edad de plata de la cultura española era Vida en claro, la autobiografía que Moreno Villa publicó en 1944, uno de los grandes libros de memorias de la literatura hispánica. La obra es el primer testimonio del mundo roto con el golpe franquista, también el primero que narra la vida en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Allí llegó el escritor y dibujante en 1917 para ejercer como tutor de la casa, y de allí fue evacuado, 20 años después, junto a los intelectuales -Machado entre ellos- que siguieron al Gobierno republicano a Valencia.

"No sacaré nada; puede que dentro de unos días volvamos todos, pensé para engañarme", recordó que dijo al dejar su habitación. En la maleta, eso sí, metió el manuscrito de un diario que llamó Notas desde el Madrid sitiado. Aquellas cuartillas han permanecido inéditas 74 años, pero la próxima semana verán la luz dentro de un volumen de 700 páginas titulado escuetamente Memoria. Recopilado por Juan Pérez de Ayala y editado por la Residencia de Estudiantes, el libro incluye Vida en claro y todos los textos autobiográficos del autor malagueño.

Desde la colina de la Residencia de Estudiantes, convertida en cuartel y en la que apenas quedan seis "fijos", el Madrid que retrata Moreno Villa es una ciudad en la que los tranvías marcan la normalidad. Su sonido es la señal de que los "facciosos" no han entrado en la capital. La suciedad de las calles -"no se barre, casi ni se riega"- es otra señal: hay una guerra y los sublevados acechan la Casa de Campo. Él lo sabe bien: mientras puede trabaja como archivero en el cercano Palacio Real, rebautizado como Nacional. "En estos días, que son los más críticos", escribe el 30 de octubre de 1936, "sorprende la cantidad de milicianos que contraen matrimonio. Dice la gente que los novios piensan en la viudedad que puede quedar a las novias".

Todo es inquietante. Demasiado silencio o demasiado poco: "Los hombres que antes no levantaban su voz son los únicos que ahora vociferan y cantan". Quince días después, las incursiones aéreas son una costumbre. "El ataque a Madrid dura ya una semana. Los periódicos extranjeros afectos a los nazis comienzan a ver fracasado el intento. Hoy, a las ocho y media de la mañana, hubo un combate de aviones sobre la población. Lo vi desde mi cuarto. Es un espectáculo que entusiasma a la gente. Yo creo que por lo que tiene de deportivo. No se ve la sangre y sí la agilidad y el ataque, el esguince y la vuelta". Son los tiempos en que todavía hay niños en los parques: "Jugaban a la guerra y a los fusilamientos".

Con los primeros bombardeos, que "respetaban una zona de Madrid, la de lujo, y se cebaban en los barrios pobres", el drama baja de las nubes. Aunque fiel a la República hasta considerarse un "miliciano de la cultura" después de ser rechazado por su edad en la oficina de alistamiento, Moreno Villa no deja de consignar los desmanes dentro de su propio bando: "¡Cuántos amparados no habrá en las embajadas! Durante estos meses he visto que estas necesitaban echar mano de otros edificios, indudablemente refugios de gente insegura, es decir, culpable o simpatizante con el movimiento. Aunque también de otras que no hicieron nada malo. ¡Es tan complicada la situación!".

En una guerra, dirá, la conducta está por encima del razonamiento -"ya no valen literaturas"-, pero él alcanza a ver claro en el río revuelto: "Estoy por creer que las ferocidades mayores cometidas en esta hecatombe doble se debieron a estos cobardes que se camuflaban de revolucionarios o purificadores; de estos cucos y ventajistas de retaguardia. Conozco casos terribles de bajas venganzas cometidas por individuos ínfimos resentidos por las órdenes antiguas de un superior administrativo".

Moreno Villa estaba en Estados Unidos dando conferencias como enviado del Gobierno cuando se convirtió en el primer refugiado invitado oficialmente por México. Llegó en mayo de 1937. Allí se casó y tuvo un hijo, José Moreno Nieto. Fue él quien donó a la Residencia de Estudiantes el archivo que contenía el diario inédito. "Mi padre murió cuando yo tenía 14 años. No recuerdo que me hablara mucho de la guerra. Hablaba más de su infancia", dice por teléfono desde Friburgo, donde vive. Curiosamente, ahí había estudiado química José Moreno Villa. "Todavía se le recuerda más en México que en España", dice su hijo. Cosas de la mala memoria.
Tres genios antes de serlo

Poeta, narrador, artista y crítico de arte, José Moreno Villa rayó a gran altura en todo lo que hizo pese a no gozar de la popularidad de sus amigos más ilustres, para los que fue un precursor. Pasado el tiempo, Antonio Muñoz Molina lo convirtió en personaje de la novela La noche de los tiempos y José Ramón Fernández hizo lo propio en la obra de teatro La colmena científica o El café de Negrín, último premio Nacional de Literatura Dramática. Gran dibujante -"una exposición de dibujo español moderno sin Moreno Villa está coja", dice Juan Pérez de Ayala-, trazó una famosa caricatura de Lorca al piano y el autor de Yerma le dedicó un poema. Pero el tutor de la Resi trazó también grandes retratos con palabras, los consagrados, entre otros, a la tríada formada por Buñuel, Dalí y el propio Lorca: "Se sentían los gallitos triunfadores, aunque pasaban días sin blanca".

A Dalí nunca le perdonó sus coqueteos con Franco: "Melenudo, no muy limpio, enfrascado siempre en las lecturas de Freud", de vocación "indudable" y buen oficio, termina "en Estados Unidos dedicado a pasmar a los esnobs con sus extravagancias y payasadas". Buñuel, entretanto, terminó convirtiéndose en uno de sus íntimos en el exilio mexicano. Así, en un artículo de 1952 incluido en Memoria, matiza su visión del cineasta aragonés, al que había pintado en los años veinte, "un mocetón atlético, hijo de padres ricos" que saltaba con pértiga "semidesnudo". "No quedamos satisfechos de tales líneas ni él ni yo", dirá luego. De ahí que, admirador de su cine, lo defina como "una conjunción feliz entre lo tosco y lo fino. Un baturro no puede ser cursi".